Unifiquemos Hándicaps, Igualemos Derechos

Justo ayer me incorporé al trabajo tras unas semanas de ansiadas vacaciones. Alegre y relajada fui a atender a una profesional que trabaja en mi empresa esporádicamente aunque formalmente tiene un trabajo fijo en otra agrupación. Le pregunté por las vacaciones y casi se pone a llorar. Con dos hijos y con un trabajo de 40 horas las “vacaciones” de verano son un suplicio y no por los niños/a en sí, sino por la de malabares que hay que hacer para gestionar la situación de tener a los hijos/a en periodo no lectivo. Ella tiene suerte, porque su marido es funcionario y cuenta con relativa flexibilidad ya que su horario es bastante mejor que el de cualquier ciudadano de a pie. Otra amiga que hacía tiempo que no veía me comentaba el otro día que ella se toma las vacaciones en Julio y su marido en Agosto para poder atender a su hija. Las vacaciones se transforman en obligación y no en tiempo de relax familiares juntos los tres. Es lo que hay. Después nos extraña que haya tantas separaciones. Sigue leyendo

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